Si, mientras aún eres joven, puedes dormir toda una tarde de verano en el campo, hazlo. Así, cuando hayas entrado en la edad adulta, podrás siempre regresar a ese lugar cuando estés siendo apretado en medio de un  maloliente bus y un mendigo con ropa vomitada se te acerque a pedirte unas monedas. Hazlo.